Sometiendo al tiempo
como a un esclavo del odio. Del espacio. Misantropía y lujuria desnutridas en
mi descuido mental. En mis deslices naturales. Quieren arrojar luz sobre las
sombras. Determinar futuros y desórdenes con nuevos significados. Nadie merece
lo que tiene. Dotado de estructuras heptagonales que le conceden la cualidad
numérica de maravilla.
La perfección por la
perfección; por la demostración de que ésta existe no muy lejos de aquí. En mí.
En la mente que trata de ordenar completamente las propias estampidas que
produce. "Distráeme" y sigue. "Distráeme" y sigue –aunque el frío penetre en tus
manos- aunque tu letra comience a subastarse en la apatía…
Antes de morir de
pena o de encontrar esa frontera. "Distráeme".
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