Bendigo la matriz

Y vuelo en ti. Con la idea fija de aterrizar cerca de todas aquellas arrugas que te configuran como experiencia viva. Que distinguen tu caminar del resto de estímulos visuales que me rodean y saturan de colores desordenados mi mente.

Dispuesto a situar mi bandera blanca en las puertas de tus murallas y desmerecer la venganza que bebí para mantenerme así, vital e inquebrantable frente a las posibles amenazas procedentes del exterior. Ese exterior desértico plagado de venenos, de polución mental y de esquinas vacías. Constantemente pregunté en los callejones de la ciudad por el abandono y la respuesta fue "capricho".

De dioses en la tierra y de miradas viajeras compuse las canciones que subieron tu mirada a las estrellas. Mis silencios te hicieron descubrir que no hay pisadas sobre nosotros; que los que pretenden subir las escaleras con apoyo sobre tu ser destriparon su identidad; la vendieron por miseria; por materiales brillantes que deslumbrasen ante ojos carcomidos por el óxido.

Nos tenemos cogidos por un sueño. Unidos por un mismo patrón de conducta que nos nutre y nos hace conspirar con el futuro como si pudiésemos moldearlo a nuestro antojo.

Espacio-tiempo. Cuatro dimensiones multiplicadas por dos no son sino un problema más complicado de resolver... pero que, como todo, tiene solución.

Jp.


2013. Bendigo la matriz.

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