...y así estamos. Con los hombros pesados y la conciencia en el espacio.
(repartiéndonos la carga)
Situándonos en medio y demostrando
el equilibrio. El insípido alimento
que ingerimos finalmente sabe
al sucedáneo de lo
que inventamos.
Esto es lo que
quisimos mantener y
terminó por destruirnos.
Por eso ahora combinamos
nuestros fuegos cuando quedamos
cada noche en las aristas de aquel Júpiter...
Mantendremos esa llama.
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